Muy cerca de la Ciudad de México, a una hora y media aproximadamente, se encuentra, en el Municipio de Temoaya, Estado de México, el Centro Ceremonial Otomí, estructura con vestigios prehispánicos de las culturas nahuatlacas. Cabe destacar que en el territorio nacional se encuentran distribuidas diversas huellas arqueologías que, aunque algunas comparten características similares, cada una tiene sus particularidades, historia y tiempo.

Construido en 1980, el Centro Ceremonial Otomí se edificó siguiendo las normas y estilo que dictan las tradiciones de esta cultura. Su objetivo principal fue ofrecer a los indígenas otomíes, un área para realizar sus ceremonias y rituales religiosos.

El complejo abarca un total de 50 hectáreas que se dividen en dos secciones principales: La primera, La Plaza del Coloso que brinda la bienvenida a los visitantes con un enorme mural, de nombre Da´Mishy o “Jaguar que camina y habla”, realizado por el pintor y escultor mexicano Luis Aragón.

Luego, tras caminar por los senderos, se llega a la parte superior para encontrarse con La Plaza del Sagitario, donde se descubre la complejidad de los números y significado de la cosmología otomí. Del suelo emergen las figuras de tres flamas que representan el cuerpo, espíritu y voluntad de este pueblo.

Es importante mencionar que todas las áreas del Centro Ceremonial están conectadas mediante caminos y escaleras (365 en total), para que los visitantes lo recorran de manera ágil y cómoda, y puedan apreciar todos los espacios de su espléndida arquitectura.

Sin duda el Centro Ceremonial Otomí es una gran opción para escaparte un día con tu familia o amigos. Puedes recorrerlo, hacer un día de campo, comprar magníficas artesanías y visitar su museo. 

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