Como sabemos, estamos atravesando por tiempos difíciles en cuestiones de salud. Desgraciadamente este panorama traerá también algunas complicaciones económicas que afectarán a grandes sectores de la población, a nivel mundial. Este no es momento para el egoísmo en ningún aspecto, entre ellos el económico. Debemos encontrar la forma en la cual podamos compartir los recursos con los demás y, por consiguiente, que éstos rindan más y alcancen para mayor número de personas. 

Uno de esos recursos sin duda será el transporte, siendo el automóvil el principal. Si bien es cierto que es una necesidad, también representa un gasto para el propietario, eso sin contar el daño que éstos generan al planeta, generando más del 30 % de las emisiones de co2, tan solo en la Unión Europea. Aún cuando América Latina es de las regiones que menos emisiones genera, México y Brasil están en la lista de los 20 países con mayores emisiones en el mundo, rebasando, cada uno, los 400,000 kilotones de co2. 

Estos argumentos, hacen inminente el compartir los vehículos particulares con terceros, sin que ello signifique ceder nuestro patrimonio a otras personas. Aquí es donde entran al escenario empresas profesionales que de manera segura ofrecen su intermediación, garantizando al propietario, una ganancia económica.

Es importante generar esta cultura en nuestra sociedad, a la brevedad posible, considerando que el mundo está cambiando de manera rápida y como habitantes de este planeta, es nuestra responsabilidad adaptarnos y tomar medidas para un mejor futuro. Este escenario pandémico no es el peor al que nos enfrentaremos como humanidad y es un hecho que saldremos adelante, pero eso depende enteramente del empeño y voluntad que pongan estas generaciones. Recordemos que: “Las grandes crisis traen grandes oportunidades”.