Los defensores de los combustibles fósiles dicen que no hay necesidad de cambiar a renovables o reducir emisiones porque el CO2 es “alimento para plantas”. A primera vista parece un argumento válido, y efectivamente ha habido un aumento en la densidad de los bosques y selvas desde el comienzo de las revoluciones industriales. Sin embargo esto no es un ciclo cerrado en que las plantas van a generar tanto Oxígeno como lo que reciben de carbono. Hay muchos factores para la eficiencia de la producción por parte de árboles y plantas,  como la cantidad de nutrientes en la tierra, ya que entre más arboles hayan, más nutrientes se consumirán, lo que puede llegar a causar menor producción de oxigeno, y hasta afectar nuestros cultivos.

Las consecuencias de las emisiones de CO2 son muchas y de mayor seriedad a la que pensamos en nuestro día a día. Por eso hay que buscar maneras de disminuir, reducir y aprovechar emisiones que ya han sido hechas en bienes que aún funcionan.