En los últimos años se ha ganado conciencia de la importancia de tener vehículos de energía limpia. Los que más han ganado tracción son los automóviles eléctricos de baterías. Sin embargo hay otra opción más limpia que, se cree, será la verdadera solución para la creciente demanda de vehículos y a la vez la crisis de contaminación que estamos pasando.

Pese a que los automóviles eléctricos de batería que conocemos hoy en día generan pocas emisiones para su operación cotidiana. La producción de ellos, especialmente sus baterías, consumen una considerable cantidad de recursos minerales escasos y generan una insustentable huella de carbono. Contribuyendo a 50% de las emisiones de carbono de la vida del vehículo. En comparación, un auto de combustión interna genera 25% de sus emisiones totales en producción.

La alternativa más limpia son los vehículos de hidrógeno, estos requieren un tanque de hidrógeno y lo que esencialmente son filtros. Que combinan aire con hidrógeno generando electricidad y un residuo de agua. No solo son extremadamente limpios en operación, teniendo como único subproducto agua potable. También requieren pocos materiales o minerales raros para su fabricación.

La mayor barrera que tenían los autos de hidrógeno hasta ahora es la producción del hidrógeno. Producirlo requiere grandes cantidades de electricidad. Lo cual, en países dependientes de combustibles fósiles, anula el beneficio de un combustible limpio. Sin embargo con los avances de tecnologías de energía limpia esto no es un problema tan grande.

La mejor manera de ayudar al avance de esta tecnología es comprando un auto de hidrógeno para impulsar inversiones en estaciones de cargado de hidrógeno!